$20.000,00

Ver medios de pago
Envío gratis superando los $30.000,00
No acumulable con otras promociones
Entregas para el CP: Cambiar CP
Medios de envío
Descripción

La escena es la siguiente: unos amigos vagan en auto por una ciudad medio apagada, tal vez cerca de la costa, mientras fuman algo y escuchan un disco. Algunos se ríen, se pasan el cigarrillo entre las manos, hay comentarios, historias. Dentro de ese auto hay uno al que lo atraviesa una idea: esta es La ruta del campeón del mundo. Después, el libro dura lo que ese pensamiento. Así lo imagino a Lucas, con la delicadeza que le permite atrapar la idea que late en un momento. Sus poemas son diálogos generacionales y solitarios, espejados o que caen como piedritas en el fondo del mar. En todos ellos se revela algo que tiene un cierto brillo opaco, después de todo, La ruta del campeón del mundo no es otra cosa que aprender de formas irónicas/ lo que otros tienen como ventaja.

El yo se habla a sí mismo y a sus amigos, se piensa, se discute, se deja caer en la tristeza y la melancolía de ser joven y ya no tanto: un punky abandonado, un punky sin generación punk: Mi generación no sabe cómo cuidar las cosas, pero sí cómo perderlas”. Los textos tienen ese sabor un poco absurdo de últimas palabras en la tierra, que dan lo mismo que si fueran las primeras: Yo probé la ketamina y quise ser poeta./ Escribo frases zens que no zentienden nada. Perderse, perder a los amigos, perder una generación. El verdadero arte zen es de los perdedores.

La ruta del campeón del mundo es un libro para estar perdido que es la única manera de estar vivos. Y nada mejor para saber que estamos vivos que la herida, como los caballos que cuida Pecho; pero también la otra herida, la del lenguaje, que es un organismo vivo sólo por sus fallas. Como si Lucas nos dijera: todo lo que falla, comunica. O mejor aún: Todo lo que tiene un nombre tiene una herida.

Los poemas de Lucas tienen el gris del que perdió algunas cosas. Están llenos de melancolía por las vivencias y de fuerza por el lenguaje. Esa combinación nos conmueve en cada verso y nos devuelve la misma pregunta que se hace el poeta: ¿Qué palabras estamos olvidando, ahora, nosotros?. Con este libro, sin duda, algunas menos. Ezequiel Nacusse

Lucas Quiroga nació en General Alvear, provincia de Buenos Aires. Actualmente reside en Monte Hermoso y en Bahía Blanca, donde trabaja como docente en escuelas públicas, y ejerce como Ayudante de cátedra de la materia Literatura Contemporánea II en la Universidad Nacional del Sur.
Participó de la Residencia de Poesía de Bahía Blanca (2023) y en la clínica de obra por parte del FNBB (2025). Integra las antologías La Tormenta prometida (vox 2023), Derivas Urbanas (FNBB, 2019), Cuánto dura un temporal (Hemisferio Derecho ediciones, 2023). Publicó su libro de poemas El karma de vivir al sur (La gran Nilson, 2023).

💫
Este libro contó con el subsidio otorgado por el Fondo Municipal de las Artes de Monte Hermoso, PBA.