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Para que la memoria no se desborde (esa llanura, esa cordillera) una voz le pone horarios. Como quien dice: el recuerdo es toda la verdad, puedo nombrar su exactitud. Pero hay otra verdad que desmiente lo exacto y lo sobrepasa: un pulso atado a la tierra que cura siete males, sacude el maíz, vigila la noche más larga. Árboles, animales, amores urden el recuerdo, que se parece tanto al sueño y a la magia: su poder de revelación, su poder de cartografía. Los agujeros y los picos que elabora la memoria en el verso hacen dos relieves: uno que crece hacia adentro de la poeta, otro que se dibuja en el libro. Llanuras y cordilleras: no hay poema sin accidentes geográficos.
En Relieve el tiempo se mueve entre épocas puntuales, su música, su tecnología, sus minutos. La hora del vacío, 00:00, la promesa de lo que está por nacer, la semilla, la postura de la bailarina antes de cualquier movimiento. Pero también el tiempo cíclico, las estaciones, los espirales de ese bailar que es también construir un mapa. Dentro del ciclo, el tiempo de lo eterno: la magia, el ritual, el poder inmenso de la noche. Lo que brilla cuando no hay sol y el rastro de esa memoria luminiscente, a millones de años luz, que nos queda aquí, en los días del campo otra vez.
Camila Vázquez

Clara Tissera
Nació en Río Cuarto, Córdoba, en 1980.
Es licenciada en Filosofía (UNRC) y artista visual. Trabaja como docente en Nivel Superior y coordina talleres y laboratorios de prácticas filosóficas y estéticas en espacios culturales.
Publicó ensayos y artículos filosóficos en revistas académicas y culturales, y poemas ilustrados en formato libro-objeto en el marco de su proyecto de autoedición Casa Chañar Ediciones.
Participó en diferentes muestras colectivas e individuales con obras de grabado y collage, e ilustró libros, tapas de revistas digitales y discos.
Actualmente vive en el Valle de Calamuchita, Córdoba.
Relieve, Clara Tissera
Para que la memoria no se desborde (esa llanura, esa cordillera) una voz le pone horarios. Como quien dice: el recuerdo es toda la verdad, puedo nombrar su exactitud. Pero hay otra verdad que desmiente lo exacto y lo sobrepasa: un pulso atado a la tierra que cura siete males, sacude el maíz, vigila la noche más larga. Árboles, animales, amores urden el recuerdo, que se parece tanto al sueño y a la magia: su poder de revelación, su poder de cartografía. Los agujeros y los picos que elabora la memoria en el verso hacen dos relieves: uno que crece hacia adentro de la poeta, otro que se dibuja en el libro. Llanuras y cordilleras: no hay poema sin accidentes geográficos.
En Relieve el tiempo se mueve entre épocas puntuales, su música, su tecnología, sus minutos. La hora del vacío, 00:00, la promesa de lo que está por nacer, la semilla, la postura de la bailarina antes de cualquier movimiento. Pero también el tiempo cíclico, las estaciones, los espirales de ese bailar que es también construir un mapa. Dentro del ciclo, el tiempo de lo eterno: la magia, el ritual, el poder inmenso de la noche. Lo que brilla cuando no hay sol y el rastro de esa memoria luminiscente, a millones de años luz, que nos queda aquí, en los días del campo otra vez.
Camila Vázquez

Clara Tissera
Nació en Río Cuarto, Córdoba, en 1980.
Es licenciada en Filosofía (UNRC) y artista visual. Trabaja como docente en Nivel Superior y coordina talleres y laboratorios de prácticas filosóficas y estéticas en espacios culturales.
Publicó ensayos y artículos filosóficos en revistas académicas y culturales, y poemas ilustrados en formato libro-objeto en el marco de su proyecto de autoedición Casa Chañar Ediciones.
Participó en diferentes muestras colectivas e individuales con obras de grabado y collage, e ilustró libros, tapas de revistas digitales y discos.
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